En Tapachula, considerada por muchos como una “ciudad cárcel”, miles de migrantes se ven obligados a desempeñar diversos oficios como venta ambulante, construcción, labores en fincas cafetaleras y bananeras, así como trabajos técnicos y de servicio.
De acuerdo con el Centro de Dignificación Humana (CDH), alrededor de 5 mil personas de distintas nacionalidades —como cubanos, haitianos, hondureños y guatemaltecos— viven en esta situación. La mayoría trabaja en el sector informal, con ingresos por debajo del salario mínimo y sin acceso a derechos laborales, debido a la falta de documentación.
Aunque algunos cuentan con una visa humanitaria, esta ha sido modificada a una Tarjeta de Visitante Regional, que solo les permite movilidad limitada dentro de la zona. A pesar de ello, continúan llegando más migrantes a la ciudad, muchos con la intención de conseguir empleos formales, pero enfrentando como principal barrera la falta de papeles.





